—Cuando todo parece oscuro, la esperanza suele aparecer donde menos la esperamos.
Las horas comenzaron a pasar lentamente.
El cielo se volvió casi negro.
Los relámpagos iluminaban el océano.
Cada trueno hacÃa temblar las ventanas.
Sin embargo, dentro de la iglesia ocurrÃa algo completamente distinto.
Las personas comenzaron a compartir historias.
Un anciano recordó cómo habÃa sobrevivido a una tormenta décadas atrás gracias a la ayuda de desconocidos.
Una madre contó que perdió su casa años atrás, pero jamás perdió la fe.
Un niño se acercó al piano.
Sin que nadie se lo pidiera, comenzó a tocar una melodÃa sencilla.
Poco a poco todos empezaron a cantar.
Las voces llenaron el templo.
Durante algunos minutos nadie pensó en el miedo.
Solo existÃa la unión.
Fuera seguÃa lloviendo.
Dentro nacÃa la esperanza.
Cuando cayó la noche, el viento finalmente comenzó a disminuir.
La lluvia seguÃa presente.
Pero ya no tenÃa la misma intensidad.
Las primeras luces del amanecer aparecieron lentamente sobre el horizonte.
Los vecinos salieron con cautela.
Las calles estaban cubiertas de ramas.
Algunas ventanas habÃan resultado dañadas.
Varias embarcaciones habÃan sufrido desperfectos.
Sin embargo, la comunidad seguÃa de pie.
Valeria caminó nuevamente hacia la playa.
El mar volvÃa poco a poco a la calma.
El sol comenzaba a reflejarse sobre las olas.
Don Miguel sonrió.