
Desde la década de los años 60 del siglo pasado, se ha repetido que la depresión se origina por un “desequilibrio químico” en el cerebro, especialmente por bajos niveles de serotonina. Pero una revisión científica reciente llevada a cabo por la profesora Joanna Moncrieff y el doctor Mark Horowitz (ambos del Departamento de Psiquiatría del University College London) desarma esta teoría: no hay evidencia sólida que la respalde. Esta revelación cuestiona el fundamento mismo de los tratamientos más recetados hoy para la salud mental.
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