El mayor nivel de tensión sísmica en 1.000 años ha sido registrado en California

Los autores enfatizan que la investigación no significa que un gran terremoto vaya a ocurrir en los próximos días o meses. Su objetivo fue medir cómo ha evolucionado la acumulación de energía en las fallas sísmicas y determinar si las condiciones actuales son compatibles con eventos sísmicos de gran magnitud.
Si una ruptura llegara a atravesar simultáneamente las fallas de San Andrés y San Jacinto, las consecuencias podrían ser severas para millones de habitantes del sur de California, afectando infraestructuras críticas, redes de transporte y servicios esenciales. Sin embargo, la ciencia aún no dispone de herramientas capaces de predecir el momento exacto en que ocurrirá un terremoto.
Por ello, los investigadores consideran que la principal utilidad de estos estudios es fortalecer la preparación sísmica, mejorar las normas de construcción y reforzar las infraestructuras más vulnerables. En regiones con alta actividad tectónica, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para reducir el impacto de futuros terremotos.