Investigadores que analizaron las fallas de San Andrés y San Jacinto identificaron el Cajon Pass, un corredor montañoso ubicado al noreste de Los Ángeles, como un punto clave para la actividad sísmica del sur de California. Mediante modelos físicos avanzados y datos geológicos que abarcan cerca de 1.000 años, los expertos concluyeron que la tensión tectónica se ha acumulado de forma constante desde el devastador terremoto de Fort Tejon de 1857.
El estudio revela que los niveles de estrés de ambas fallas han convergido hasta alcanzar valores cercanos a 3,6 megapascales en la falla de San Jacinto y 2,8 megapascales en la de San Andrés. Históricamente, este tipo de alineación ha estado asociado con una mayor probabilidad de que una ruptura sísmica salte de una falla a otra, generando un terremoto de mayor magnitud que el esperado si solo se activara una de ellas.
Este escenario preocupa porque una ruptura múltiple podría afectar directamente a ciudades como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y el Valle de Coachella, además de comprometer importantes carreteras, redes eléctricas y corredores energéticos que abastecen a millones de personas. De forma similar, países ubicados sobre fallas sísmicas activas, como Venezuela, donde recientemente se registró un doblete sísmico asociados a sistemas como Boconó, San Sebastián y El Pilar, recuerdan la importancia de mantener una vigilancia geológica constante. No obstante, los expertos aclaran que estos eventos no están relacionados entre sí, ya que ocurren en sistemas tectónicos completamente independientes.