El hombre me reconoció enseguida.
—Claro, señora Isabel. ¿En qué puedo ayudarla?
Respira profundo.
—Quiero cambiar la autorización de mi cuenta.
Desde hoy, mi hija ya no tiene acceso.
Y también quiero retirar el dinero del fondo que abrí para ella.
Hubo silencio.
—¿Está segura?
—Completamente.
Ese dinero era el ahorro de toda mi vida.
Lo guardé pensando en ayudarla cuando lo necesite.
Pero entendí algo en ese hospital.
Cuando yo la necesitaba… ella no estaba.
🏦 Lo que pasó después
Dos días más tarde, Laura me llamó desesperada.
—Mamá, ¿qué hiciste?
El banco dice que no puedo usar la cuenta.