Nadie vino.
Nadie llamĂł.
Ni una visita.
Los enfermeros eran amables, pero no eran familia.
Cada noche miraba la puerta esperando verla entrar…
pero nunca apareciĂł.
📞 El dĂa 15 me dieron el alta… y tomĂ© una decisiĂłn
Cuando el mĂ©dico dijo que podĂa irme, asentĂ en silencio.
No llamé a mi hija.
PedĂ el telĂ©fono del hospital y marquĂ© un nĂşmero que no usaba desde hacĂa años.
—Buenos dĂas —dije—. Quisiera hablar con el gerente del banco.
Soy titular de la cuenta RamĂrez Torres.