- La postura puede cambiar a lo largo de la vida según las etapas emocionales que atravesemos.
- El estrés o la ansiedad pueden llevarnos a adoptar posturas más cerradas, como la fetal completa.
- Los períodos de estabilidad suelen coincidir con posturas más abiertas y relajadas.
- La comodidad física también influye: un buen colchón y almohada pueden modificar nuestra postura habitual.
Así que la próxima vez que te acuestes, prestá atención a cómo se acomoda tu cuerpo de forma natural. Esa posición espontánea puede estar contándote algo sobre quién sos, cómo enfrentás la vida y qué necesitás emocionalmente en este momento. ¿Con cuál de las seis posturas te identificás más? Reflexionar sobre esto puede ser una forma divertida y reveladora de conocerte un poco mejor.
Yoga y pilates