No hubo reproches por la distancia ni preguntas incómodas. Solo unas pocas palabras que reflejaban la alegría de volver a verlo.
Mientras conversaban, comenzaron a surgir pequeños detalles que antes habrían pasado desapercibidos. El abrigo parecía demasiado ligero para la temporada, el calzado mostraba claros signos de uso y sobre la mesa descansaban varios sobres relacionados con consultas médicas. Como médico, estaba acostumbrado a observar señales que otras personas ignoraban, y en ese momento comprendió que algo no marchaba bien.
Con cierta preocupación le preguntó si todo estaba en orden. Ella respondió afirmativamente, aunque su respuesta sonó demasiado rápida. La inquietud aumentó cuando entró en la habitación donde había pasado buena parte de su niñez. Sobre una mesa encontró medicamentos cuyo uso conocía perfectamente.
Entonces formuló la pregunta que ya no podía evitar.
—¿Desde cuándo?
La respuesta lo dejó completamente inmóvil.
—Hace casi un año.
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