Una intervención dirigida a pequeños vasos sanguíneos
El procedimiento se denomina embolización de las arterias geniculares y se realiza introduciendo un catéter delgado a través de una arteria de la ingle.
Desde allí, los especialistas avanzan hasta los vasos que rodean la rodilla e identifican aquellos que presentan un flujo sanguíneo anormalmente elevado.
Esta vascularización se relaciona con la inflamación de la membrana sinovial y el crecimiento de fibras nerviosas que pueden intensificar el dolor por osteoartritis.
Para reducir ese flujo, los investigadores emplearon microesferas de gelatina calibradas, capaces de bloquear temporalmente los vasos seleccionados y disolverse en pocas horas.
La intervención no reconstruye el cartílago deteriorado. Su objetivo es modificar el entorno inflamatorio y neurovascular que contribuye a mantener el dolor articular.