De todos modos, es comprensible que algunas personas prefieran retirarlas del interior de la vivienda. En esos casos, los especialistas recomiendan hacerlo sin causarles daño. El procedimiento es muy sencillo: basta con cubrir cuidadosamente al insecto utilizando un vaso o un recipiente transparente, deslizar una hoja de papel o cartón por debajo y trasladarlo hacia el exterior, donde podrá continuar desarrollando su función dentro del ambiente. De esta manera se evita lastimarlo y también se mantiene el equilibrio ecológico del lugar.
También es recomendable evitar manipularlas directamente con las manos, no porque sean especialmente peligrosas, sino para impedir que el insecto se estrese o intente defenderse utilizando sus pequeñas pinzas. Una vez liberada en un jardín, patio o espacio con vegetación, continuará alimentándose de pequeños insectos y desempeñando su papel dentro de la naturaleza.
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