Los hábitos nocturnos modernos, como el uso de pantallas y notificaciones constantes, erosionan el descanso profundo y provocan fatiga crónica, irritabilidad y deterioro cognitivo [1]. A largo plazo, esta privación de sueño debilita el sistema inmunológico, altera las hormonas del apetito e incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares y trastornos de ansiedad [1]. Para contrarrestar estos efectos, los expertos recomiendan implementar una estricta "higiene digital" que incluya apagar pantallas una hora antes de dormir y convertir el dormitorio en un espacio de desconexión total .
Estas son las consecuencias de acostarse con un… Ver más