Mucho más que una línea en el mapa
La Falla Imperial recuerda que el territorio mexicano forma parte de una región geológicamente muy dinámica. Su conexión con la Falla de San Andrés demuestra que los grandes sistemas tectónicos no entienden de fronteras y que los procesos que ocurren bajo nuestros pies son compartidos por ambos países. Comprender cómo funciona esta falla, conocer su historia y reconocer las zonas donde se localiza permite entender mejor el origen de muchos de los sismos que ocurren en el norte de México. La Tierra continúa en constante movimiento y, aunque no es posible detener ese proceso natural, sí podemos aprender más sobre él para convivir con un entorno cada vez mejor preparado.