No tuve tiempo de responder. Antes de alejarse colocó discretamente el recibo en mi mano y continuó caminando como si nada hubiera ocurrido.

Durante unos segundos permanecí inmóvil.

No comprendía qué quería decir con aquella confesión.

Con disimulo di vuelta el comprobante y observé el reverso.

Había una breve anotación escrita rápidamente con bolígrafo.

Solo eran dos palabras.

“Huye ahora.”

Sentí un escalofrío inmediato.

No sabía qué significado tenían aquellas palabras ni por qué aquella trabajadora había decidido escribírmelas. Tampoco entendía qué había visto o escuchado para actuar de esa manera.

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