La técnica que hizo posible esta imagen se llama ptycografía electrónica. Funciona escaneando patrones de dispersión que se superponen en la muestra y analizando cómo cambian en las zonas de traslape. Esos patrones se reconstruyen con algoritmos complejos hasta obtener una imagen de precisión en el rango de los picómetros, es decir, una trillonésima parte de un metro.
La resolución lograda es tan extrema que el único desenfoque que quedó en la imagen es el propio movimiento de los átomos, que vibran continuamente por su temperatura. Muller lo explicó así: "Cuando hablamos de temperatura, lo que realmente estamos midiendo es la velocidad promedio con la que los átomos están temblando."
Cada punto brillante que ves en esta imagen es un átomo. No una representación artística, no una simulación