8 señales de advertencia de que tu hígado está o̲i̲r̲ Plus̲us̲s̲

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4. Una decoloración amarillenta de los ojos y la piel.

La ictericia, caracterizada por el color amarillento de la esclerótica y la tez, puede indicar el inicio de la cirrosis hepática. «Como consecuencia, el hígado se contrae y deja de funcionar con normalidad; esto se denomina insuficiencia hepatocelular. Cuando su capacidad funcional cae por debajo del 50 %, ya no puede eliminar eficazmente la bilirrubina (el pigmento amarillo presente en la bilis), que se acumula en el torrente sanguíneo, provocando este característico color amarillento en los ojos y la piel», explica el hepatólogo. Si observa un tono amarillento en la esclerótica o la piel, es necesario realizarse un análisis de sangre urgente para medir los niveles de bilirrubina. Los niveles elevados de bilirrubina pueden indicar una disfunción hepática significativa.

5. Dolor subcostal

Un dolor intenso en la región epigástrica (parte superior del abdomen) puede indicar un cólico biliar, también conocido como cálculos biliares. «En casos de enfermedad hepática, un cálculo biliar puede obstruir el conducto biliar común (que conecta el intestino con el hígado y transporta la bilis al tracto digestivo después de cada comida) o la vesícula biliar, causando un dolor repentino debajo de las costillas, encima del ombligo. Este síntoma puede ser engañoso, ya que el dolor no necesariamente se localiza en la zona del hígado (en el flanco derecho) y puede ser intermitente», advierte el especialista. Un dolor intenso y recurrente requiere una ecografía hepática urgente para detectar la presencia de cálculos biliares en la vesícula.

6. Picazón inexplicable en la piel

“El picor en la piel puede indicar una enfermedad hepática. Generalmente, se presenta como un picor difuso y generalizado, sin una localización específica”, informa nuestro experto. El paciente no presenta erupciones ni lesiones visibles. “Ante este síntoma, a menudo se sospecha una reacción alérgica o urticaria, cuando en realidad se trata de una disfunción hepática: el hígado ya no puede metabolizar correctamente la bilis, lo que provoca un exceso de ácidos biliares en el torrente sanguíneo, causando microinflamaciones de los vasos sanguíneos y, por consiguiente, este picor persistente en la piel”, explica.

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