Me apretó la mano, con lágrimas que resbalaban silenciosamente por su rostro, y sonrió con esa misma sonrisa familiar y cansada.
Familia
En ese momento, comprendí algo que ninguna educación me había enseñado jamás.
La verdadera grandeza no se anuncia.
Aparece pronto. Permanece hasta tarde. Se sacrifica en silencio. Mantiene todo unido mientras el mundo aplaude a otro.
Su amor no solo me dio un futuro.
Me enseñó lo que significa el verdadero éxito y restauró mi fe en el verdadero significado de la bondad.