¿El secreto? Tejidos ligeros y colores claros
Si hay un tejido imprescindible en verano, ese es el lino. Ligero, transpirable y termorregulador, es perfecto para afrontar las altas temperaturas sin renunciar al estilo. Además, los colores claros como el blanco, el beige o los tonos pastel ayudan a reflejar la luz solar, manteniendo el cuerpo más fresco que los colores oscuros. Tonos como el “butter yellow” o el azul bebé también están en tendencia esta temporada. Estos pequeños cambios en tu día a día pueden marcar una gran diferencia para sentirte más cómoda durante las jornadas de calor intenso.