No todos los vehículos recorren distancias en las mismas condiciones. Un auto que circula en ciudad con paradas constantes sufre más que uno que rueda en carretera.
2. Ignorar trayectos cortos frecuentes
Los recorridos breves no siempre permiten que el motor alcance su temperatura ideal, lo que favorece humedad y contaminación del aceite.
3. Posponer el cambio “unas semanas más”
Retrasar el mantenimiento de forma repetida puede generar acumulación de residuos y pérdida de propiedades lubricantes.