Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en mujeres

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Un problema subestimado por la sociedad

A pesar de la alta prevalencia de estas enfermedades, la concientización pública sigue siendo baja. En una segunda encuesta realizada en 2021 por el área de Corazón y Mujer de la SAC, se reveló que el 62% de las mujeres encuestadas seguía considerando al cáncer como la principal causa de muerte en la mujer. En ese contexto, los tumores ginecológicos eran los más mencionados, y solo el 34,9% identificó a las enfermedades cardiovasculares como el principal riesgo.

Esta falta de percepción va de la mano con un problema más profundo: la brecha de género en la investigación y en la atención médica. Históricamente, los estudios clínicos sobre enfermedades del corazón se centraron en poblaciones masculinas, lo que llevó a una escasa representación femenina y a un desconocimiento de los síntomas propios de las mujeres. Como consecuencia, muchas veces los signos de alerta son subestimados o erróneamente atribuidos a otras causas, retrasando diagnósticos y tratamientos.

Un estudio publicado en el American Journal of Preventive Cardiology advierte que el riesgo cardiovascular en mujeres sin factores tradicionales como hipertensión, diabetes o tabaquismo podría estar siendo subestimado. Esta situación agrava la invisibilidad de la enfermedad cardiovascular femenina, en especial cuando los síntomas no se presentan de manera típica.

Controles y seguimiento: herramientas clave para la prevención

La clave para revertir esta tendencia está en la detección temprana. Conocer y controlar los niveles de colesterol LDL, realizar controles de presión arterial, llevar un seguimiento médico regular y adoptar hábitos saludables son pasos fundamentales para reducir el riesgo cardiovascular. La mayoría de las mujeres están acostumbradas a visitar al ginecólogo, pero son pocas las que consultan regularmente a un cardiólogo. Esta omisión puede implicar una falta de diagnósticos a tiempo, lo que impide tomar medidas preventivas en las etapas iniciales de la enfermedad.

Es importante comprender que la ECV no es una enfermedad exclusiva de la vejez ni del género masculino. Los primeros signos pueden aparecer mucho antes de lo que se cree, y cuanto antes se aborden, mejores serán las posibilidades de mantener una buena salud cardiovascular a largo plazo.

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