Lo que todas estas casas tienen en común
En todas ellas ocurre algo parecido:
en una no eres deseado
en otra el ambiente es tóxico
en otra solo te usan
en otra te hacen sentir un estorbo
Empiezas a soportar, a sonreír por educación, a ir “solo un rato”, a aguantar en silencio.
Pero eso pasa factura en el ánimo, la paciencia, la autoestima e incluso la salud.
La madurez enseña algo sencillo: