La tensión sostenida puede hacer que apretemos los dientes sin notarlo (bruxismo), que los músculos duelan, que aparezcan cefaleas y que la digestión se vuelva más lenta, ya que el cuerpo prioriza la supervivencia antes que procesar bien los alimentos.
Incluso es común notar mayor caída del cabello cuando el estrés se prolonga por semanas o meses .
Además, un cerebro que vive en modo alerta termina exhausto.
Surge la fatiga mental, cuesta concentrarse y el estado de ánimo se vuelve inestable. Dormimos mal, damos vueltas a los problemas y sentimos que no descansamos aunque estemos en la cama.
La conclusión es sencilla: en pequeñas dosis el estrés puede impulsarnos, pero en exceso afecta la salud.
Aprender a desconectar, respirar conscientemente, hacer actividad física y expresar lo que sentimos no es un lujo, es una forma de cuidar nuestro equilibrio .
Como siempre digo: no se trata de eliminar el estrés por completo, sino de aprender a manejarlo.
Recent Articles
Atención conductores: a partir de julio de 2026, todos los coches deberán tener esto....ves mas
Mira el último número de tu año de nacimiento y descubre tu karma oculto
Los incendios de Madrid obligan a evacuar los municipios de Chapinería, Colmenar del Arroyo y Navas del Rey